El número final completo de Ediciones Moulinsart, y adiós muy buenas.

Ahora que la inefable serie Cuéntame se adentra en las procelosas aguas de los ochenta, y su star  Arias ha presentado las campanadas de Nochevieja en un sospechoso estado de locuacidad, tú que eres joven, aunque no tan famoso,  también puedes revivir aquellos trepidantes episodios de La Movida, sin tener que consagrarte al folklore colombiano.

Ediciones Moulinsart. Número final. Editorial

Así es. En nuestro afán por hacer más llevadera la crisis a los españolitos, volvemos a hacer disponible un número completo  en riguroso modo baidefeis. Completa tu colección con nuestra última entrega y comprueba con esos ojitos cómo nos las dábamos de modernos publicando artículos sobre Birthday Party, Siouxsie & The Banshees, The Feelies o The Cure. Chicas ligeras de ropa dibujadas por el gran Victor Coyote y loas a Los Elegantes, amen de nuestras tradicionales impertinencias en formato de noticias cortas, críticas de discos y conciertos y artículos filosóficos fruto de nuestras mentes juveniles, perjudicadas por las hormonas y el alcohol que servía el Rockola. Pincha en el enlace y consigue el fanzine completo en pdf, ¡respetando fielmente nuestro clásico formato de fotocopias ligeramente torcidas!

Ediciones Moulinsart Número final

PS … y esto ha sido todo.  Gracias a los muchos o pocos que hayáis seguido el blog. Después de treinta años ha sido muy divertido desempolvar aquellas fotocopias y rememorar los días y las noches del 82. Esperamos que os haya entretenido algún rato y que los estudiosos de La Movida lo puedan utilizar para subir nota en sus tesis doctorales. Puede que publiquemos algún post más a medida que vayamos encontrando más memorabilia ochentera en cajas de mudanza sin abrir. No olvidéis supervitaminaros y mineralizaros.

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Punto pelota

Hoy hace justamente 30 años, los miembros de la redacción de Ediciones Moulinsart amanecían con tremenda resaca. El motivo, la fiesta de presentación del número de despedida del fanzine que tuvo lugar la víspera en el Rockola.

Terminado el verano, y acompañado por nuestro colaborador habitual Luis  (Cave) de La Fundación y Enrique Sauer, aka The Mexican, cumplí con el obligado viaje ritual  a Londres que en aquella época todo modernillo debía realizar. No se trataba naturalmente de una aventura de alto presupuesto, no teníamos un clavel y lo poco que atesorábamos se dedicaría a la compra de discos, tickets de conciertos y algún trapillo que lucir a la vuelta. Recuerdo un tiempo malísimo, un bed & breakfast tristón regentado por una gallega pechugona y varios conciertos, sobre todo de artistas de la onda siniestra: Killing Joke, Bauhaus con Southern Death Cult (más tarde The Cult) como teloneros. Muchas hamburguesas, dolor de pies y una maleta llena de camisetas y vinilos usados que pesaba un quintal. En el vuelo de vuelta coincidimos con Siouxsie & The Banshees, que ofrecían dos conciertos en Rockola el 29 y el 30 de Octubre. Recuerdo a la diva visitando reiteradamente el lavabo durante las dos horas de vuelo, tendría cistitis la pobre. A todo esto, habían tenido lugar las elecciones generales y Felipe González había arrasado, cosa que en realidad no nos importaba demasiado, nosotros estábamos a lo nuestro.

Justo después de llegar de Londres lanzamos nuestro número de despedida, que desgranaremos por aquí en las próximas semanas. Para celebrarlo, montamos el sarao en el Rockola, embarcando para la ocasión a amiguetes músicos en un cartel heterogéneo y sobre todo barato: Los Coyotes, buenos amigos de la casa, Alphaville con su desbordante alegría, la primera encarnación de Objetivo Birmania y los Funkcionarios, vecinos de Los Nikis que no duraron mucho creo recordar, y que tenían una cantante muy mona. A destacar lo temprano del horario, 19,30 horas y lo asequible de la entrada, 300 pelillas, no llega a dos euros. Francamente, yo no recuerdo muchos más detalles, por qué será.

Como es fácilmente imaginable, no se ganó dinero con el fanzine ni con la fiesta, pero tampoco se perdió e incluso dio para unas cañas. ¡Y hasta regalamos camisetas a los allegados! (también las pusimos a la venta pero me temo que no fueron un gran éxito)