Una entrevista exclusiva con The Cure en Ediciones Moulinsart (!!!)

El día que un tal Nacho Goberna contactó con nosotros para ofrecernos publicar la entrevista que había realizado a The Cure, en exclusiva en nuestro misérrimo fanzine, casi nos da un alipapo.

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No conocíamos de nada a Nacho, que vivía en San Sebastián, así que aquello fue una especie de regalo divino.  Nacho Goberna era parte del dúo Agrimensor K, y más tarde fue el alma de de La Dama Se Esconde, marca bajo la cual alcanzó bastante relumbrón. Evidentemente era un fan devoto de las huestes de Robert Smith, y de alguna forma se las apañó para perpetrar la entrevista, cosas que uno hace de joven. El caso es que nos permitió publicarla, y eso fue lo más gordo que nos ocurrió nunca, en términos absolutos, así que por enésima vez, muchas gracias Sr Goberna.

Aquí adjunto los jpgs para que se vea que no me estoy tirando el rollo, pero si alguien está interesado en leer la entrevista completa sin tener que encomendarse a Afflelou, puede hacerlo con mucha más facilidad en el blog de Nacho, en el que también se incluye el audio del histórico encuentro!

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Décima Víctima: la alegría de la huerta en Ediciones Moulinsart

Décima Víctima se asomaron a nuestras páginas con cierta frecuencia, y también lo hicieron en el monográfico de Grabaciones Accidentales.

No hay que olvidar que en nuestra redacción estaba Enrique Sauer que vestía de negro permanentemente y era muy amigo de todo lo que sonara tenebroso. Por cierto que Enrique ha aparecido por fin (sonido de trompetas), en Mexico nada menos, y si tiene un rato hasta va a escribir algo para el blog (fuegos artificiales).

Como ya apuntábamos en un post anterior, la mutación de Carlos Entrena de vocalista de Ejecutivos Agresivos a frontman de Décima Víctima siempre fue un enigma tan intrincado como la propia propuesta musical del trío. Escoltado por dos hermanos suecos, Carlos cambió el pop graciosete de Ejecutivos por un lenguaje claroscuro muy en la onda siniestra que tan en boga estaba. Afortunadamente para todos, hizo gala de cierto recato indumentario y no abrazó el look vampiresado que acostumbraban algunos amantes del género, manteniendo su aspecto respetable y como de señorón. Yo le recuerdo además como un tipo muy gracioso que se reía todo el rato, y este hecho convertía a Décima Víctima en algo aún más misterioso.

Los suecos se llamaban Lars y Per y, al igual que sucede con Andy y Lucas, nadie supo nunca quién era quién. Procedían de Ella y los Neumáticos, donde habían servido a las órdenes de  Christina Rossenvinge (que era una diosa con todas las letras, si está guapísima ahora, con treinta años menos directamente era para tirar cohetes). De alguna forma, su evolución musical era paralela a la de Carlos, habiendo pasado del pop más intrascendente a  estas músicas oscuritas y tal, posiblemente después de una sobredosis de arenques. Muy salaos no eran, pero como músicos eran competentes y además iban peinados de maravilla .

La onda siniestra

En el 82 estábamos en plena eclosión del fenómeno que hizo que la gente se vistiera de negro hasta los tobillos, palideciera y adoptara las poses vampiresadas que todavía hoy arrastran los llamados góticos.

Después de la explosión de colorido etc. etc. del punk y la new wave, después de que las chicas tomaran al asalto los armarios de sus madres en busca de coloridos aunque ajados trapos sesenteros, después de que las viejas zapaterías de la calle de La Ruda se deshicieran con asombro de sus últimos pares de zapatos de los cincuenta, que llevaban décadas acartonándose en sus almacenes… llegó la onda siniestra.

En aquellos tiempos, todo lo que en lo musical viniera de Londres se consideraba dogma de fe. Ya existían entonces los early adopters, algunos de los cuales disponían de fondos para viajar a la City, ya fuera porque trabajaban, porque traficaban o porque tenían parientes en Iberia. Estós árbitros de la elegancia marcaban tendencia en el Rockola y otros establecimientos del ramo de modo que, cuando empezaron a presentarse en los conciertos caracterizados como la monja alférez, fueron muchos los que abrazaron la causa, cambiaron el imperdible por el crucifijo y tomaron los hábitos, haciendo del negro su color corporativo.

Personalmente, no me llegó nunca a los tuétanos esta movida, soy persona vitalista y de hábitos diurnos, de modo que esta empanada mental de after punk, ocultismo nórdico y papanatismo trascendente no iba conmigo. Dicho esto, en la redacción sí había algunos devotos del género (Enrique Sauer, ¡manifiéstate!), y en consecuencia le dedicamos bastante espacio en el fanzine, se suponía que éramos cronistas de la actualidad… Sobre todo a artistas de cierta enjundia como Bauhaus, que ya tuvieron su artículo en el primer número (clica la imagen si quieres leerlo sin lupa).

Los promotores se apresuraron a contratar a las figuras punteras del movimiento, esto se hacía muy bien por aquel entonces, y particularmente recuerdo los buenos conciertos que dio Killing Joke. Una conocida aprovechó para beneficiarse al guitarrista, que era muy buen mozo y que, más allá de las poses mortuorias tan en boga en el momento, estaba dispuesto a pasar por este valle de lágrimas sufriendo lo justo. Hacía bien.

KF