Cordero contra pajaritos

Mientras sacamos punta al lápiz, unas disquisiciones de garrafón sobre la condición del blogger.

Cuando en 1982 publicábamos el fanzine, la suma de las tiradas de todos los números, aun con un redondeo generoso, era muy inferior al presunto número de visitas de este blog semidesértico. Sin embargo, apuesto cordero contra pajaritos a que en la época teníamos más lectores, entendiendo por lector una persona que, expuesta a la letra escrita, va y se la lee. Viene esto a cuento porque la mayoría de los que practican este moderno pasatiempo de las bitácoras son más o menos adictos a las estadísticas que tan puntualmente pueden obtenerse en internet. Piensa el blogger que visitante es igual a lector, sin acordarse de sus propios hábitos como internauta. En la práctica, muchos de los que por aquí pasan lo hacen por puro accidente o en vuelo rasante, pero claro, a uno le gusta pensar que se demoran en la atenta lectura de sus delirios, es cosa humana al fin y al cabo.

Cuando se profundiza mínimamente en las herramientas que wordpress, por ejemplo, pone a disposición del plumilla frustrado, se hace patente como muchos de los despistados que pasan por aquí venían buscando cosas muy diferentes. En nuestro caso, la palabra más buscada y por lo tanto la mayor generadora de tráfico es, tachán, Clio Goldsmith. Es más, su sola inclusión en estos párrafos, carentes del más mínimo interés, catapultarán este post al top de nuestro inane ranking, haciendo buena una vez más la célebre teoría que compara la capacidad tractora de tetas y carretas.

Las necrológicas dan también bastante juego, y así las inesperadas desapariciones de Bernardo Bonezzi y Gonzalo Garrido también han dado lugar a más visitas de las que se esperaban, al menos en estos casos se trata de personajes relevantes para nuestra particular guerra. Uno que recibe bastantes búsquedas es Pedro Munster, y también términos como Rockola, Alaska, Radio Futura, Victor Coyote, Los Nikis… en fin los más obvios.

Capítulo aparte merecen las búsquedas pintorescas que, por el motivo que fuera, terminan en casa de uno. Se encuentran conceptos apasionantes como “actuaron hoy en al fondo hay sitio“, “letras de mucisas q nadien haigan cantando” (sic), “corte de cabello sychobilly“, “imágenes tristes para pin“, “ana curra tetas” (!), “división de la huerta“, “reflexiones bonitas y cortas“, “tortilla editorial” (?), “pasando chicle a otra boca” (!!!) y mi favorita, y que me llena de esperanza, “calentonas de 30 años“.

Me gusta imaginar el breve gesto de  decepción que habrá surcado el careto de estos avezados exploradores de la red antes de abandonar para siempre nuestro pequeño pisito. Son los misterios de los buscadores, ciencia muy en boga y que se define con el palabro internetil SEO-SEM, como sabe todo el mundo. Lo que toca.

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Pruebas irrefutables de la existencia de Dios: Clio Goldsmith

Todo colectivo necesita una musa, así que nosotros no íbamos a ser menos. La nuestra fue Clio Goldsmith

Una cosa es que fuéramos de modernos y otra que no estuviéramos llenos de hormonas. Imposible pues resistirnos a esta diosa mediterránea de efímero paso por el mundo del cine. En varias ocasiones colamos sus fotos (rapiñadas sin el menor rubor de Vogue y otras revistas del ramo) en nuestras humildes fotocopias para acompañar los editoriales.

Clio Goldsmith, hija de un reputado militante ecologista, no hizo demasiadas películas y desapareció pronto del panorama. Eso sí, en las pocas cintas que protagonizó  aparece en porreta rigurosa durante buena parte del metraje, para mayor regocijo de sus fans. Hay que tener en cuenta que en un tiempo no tan lejano, la teta cotizaba en bolsa y el acceso a material de cierto voltaje se consideraba un triunfo. Ahora que el porno se ha convertido (como la música) en una commodity es difícil entender esto, pero lo cierto es que aquellas pelis de destape tenían su aquel. Clio, muy jovencita, era toda sensualidad, protuberancias y rizos generosos (en general) en un tiempo en que  cirugía y  depilación no constituían equipamiento de serie. Una auténtica natural woman , algo que la enlazaba gozosamente con las convicciones medioambientalistas de su progenitor.

Su naturaleza neumática fue sin duda lo que atrajo a su primer marido, heredero del imperio Pirelli, que la retiró de la farándula en tiempo real. Se desinfló la cosa sin embargo al poco tiempo y nuestra musa casó en segundas nupcias con un escritor británico, también de principios ecologistas, que es además hermano de la Duquesa Camilla . En la práctica este hecho virtualmente emparienta a la redacción de Ediciones Moulinsart con la Realeza Británica, ahí es nada.