Rockers Vampiros en Ediciones Moulinsart, por cortesía de Sabino Méndez

En su estapa intocable, el gran Sabino Méndez colaboró con el fanzine y nos permitió publicar un relato corto con sus correspondientes ilustraciones.

A nadie se le escapa que el éxito de Loquillo se cimentó en su colaboración con Sabino Méndez y en las grandes canciones de épica rocker con pan tumaca que vieron la luz en aquellos años. La de Loquillo es una carrera ya muy larga en la que hay de todo, pero el impacto de Rockandroll Star, Cadillac Solitario, Esto no es Hawaii y compañía fue tan grande que le convirtió en personaje casi mítico de la escena estatal. Otra cosa es que con el tiempo se haya dedicado a musicar poetas, platicar con intelectuales para anunciar bancos y otras atroces ofensas al buen gusto. Mientras no vaya por ahí repartiendo pan de molde con Punset seguiremos respetándole y recordando con placer el impacto de su primer disco, y sus energéticos primeros directos en Madrid, cuando algunos rockers puristas de la meseta le esperaban a la salida para cascarle.

Pero volvamos a Sabino. De alguna forma contactamos con él y le liamos para que nos cediera el relato con sus estupendas ilustraciones de línea clara.  Recomendamos encarecidamente que cliquéis en las imágenes para leer el cuento, una pequeña delicatessen de serie B que ahora desempolvamos.

Ha llovido bastante y el rocker es ahora un tipo distinguidísimo con aspecto británico, que aparece en los medios con cierta frecuencia por su implicación en cierta Sociedad de Gestión que no osaré nombrar para evitar que esto se llene de trolls descerebrados. Gracias Sabino, nos encantó publicar El Vampiro entre nosotros. ¡Esperamos que en algún momento de debilidad sucumbas a teclear  tu nombre en Google y acabes viendo esto!

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Décima Víctima: la alegría de la huerta en Ediciones Moulinsart

Décima Víctima se asomaron a nuestras páginas con cierta frecuencia, y también lo hicieron en el monográfico de Grabaciones Accidentales.

No hay que olvidar que en nuestra redacción estaba Enrique Sauer que vestía de negro permanentemente y era muy amigo de todo lo que sonara tenebroso. Por cierto que Enrique ha aparecido por fin (sonido de trompetas), en Mexico nada menos, y si tiene un rato hasta va a escribir algo para el blog (fuegos artificiales).

Como ya apuntábamos en un post anterior, la mutación de Carlos Entrena de vocalista de Ejecutivos Agresivos a frontman de Décima Víctima siempre fue un enigma tan intrincado como la propia propuesta musical del trío. Escoltado por dos hermanos suecos, Carlos cambió el pop graciosete de Ejecutivos por un lenguaje claroscuro muy en la onda siniestra que tan en boga estaba. Afortunadamente para todos, hizo gala de cierto recato indumentario y no abrazó el look vampiresado que acostumbraban algunos amantes del género, manteniendo su aspecto respetable y como de señorón. Yo le recuerdo además como un tipo muy gracioso que se reía todo el rato, y este hecho convertía a Décima Víctima en algo aún más misterioso.

Los suecos se llamaban Lars y Per y, al igual que sucede con Andy y Lucas, nadie supo nunca quién era quién. Procedían de Ella y los Neumáticos, donde habían servido a las órdenes de  Christina Rossenvinge (que era una diosa con todas las letras, si está guapísima ahora, con treinta años menos directamente era para tirar cohetes). De alguna forma, su evolución musical era paralela a la de Carlos, habiendo pasado del pop más intrascendente a  estas músicas oscuritas y tal, posiblemente después de una sobredosis de arenques. Muy salaos no eran, pero como músicos eran competentes y además iban peinados de maravilla .

Alaska y los Pegamoides: la entrevista de Ediciones Moulinsart

Mira por donde, también se acaban de cumplir 30 años de la publicación de Grandes Éxitos , primero y último de los Lps de Alaska y los Pegamoides (imagen de la-portada-que-no-fue por cortesía de Pedro Munster). En Abril de 1982 les entrevistamos para el fanzine, en su local de ensayo de Tablada 25.

Para nuestro floreciente emporio editorial, tener la posibilidad de entrevistar al que definíamos  como nuestro grupo favorito era un logro merecedor del Pulitzer. Nos atendieron como a un medio serio y no hicieron sentir estupendamente. Recomendamos encarecidamente la lectura de la entrevista: hay que tener en cuenta que se encontraban en un momento clave, por fin tenían un álbum en la calle pero también acababa de salir por la puerta Carlos Berlanga. Así que a la vez que despegaban, se iniciaba la cuenta atrás para su disolución…

Para muchos de los que enredábamos con la música en aquellos días, el lanzamiento del disco, y el éxito de Bailando supuso una inyección de moral. Después de una larga espera desde el primer EP perpetrado por Julián Ruiz (veáse Odio Africano), parecía que aquellas canciones nunca verían la luz. Los conciertos estaban reventados, el modernío se sabía las canciones y las  cantaba a grito pelado…  pero en Hispavox estaban a verlas venir y  no acusaban recibo. En el desbloqueo de la situación tuvo un papel clave Carlos Juan Casado (“hasta vamos a tomar café con él a veces” declaran)  alguien que sí se enteraba de por dónde venía el aire. La historia Pegamoide es extensa y no es este el foro para analizarla, si alguien quiere culturizarse está muy bien  esta bio.

A lo que íbamos. En aquel momento no había ningún otro grupo con el carisma  de  Alaska y los Pegamoides y el hecho de que por fin tuvieran un disco de verdad, y encima con  éxito supuso un espaldarazo a todo lo que se estaba haciendo a pie de calle, por fin parecía que aquello arrancaba.

En la entrevista ya se perfilan los personajes que conocimos luego bajo otras banderas: Nacho habla con la claridad que le ha caracterizado siempre, y reparte su admiración entre los Exploited, los UK Subs, Jermaine Jackson y Depeche Mode. Eduardo confiesa su devoción por Bauhaus, Killing Joke y compañía, y Ana, ya vampiresada en la época, también. Olvido, diplomática,  menciona a los Nikis y Gabinete. Y, así en general,  la lengua no se la muerden mucho.

Las imágenes son clicables así que si quieres leer más, ya sabes.

La onda siniestra

En el 82 estábamos en plena eclosión del fenómeno que hizo que la gente se vistiera de negro hasta los tobillos, palideciera y adoptara las poses vampiresadas que todavía hoy arrastran los llamados góticos.

Después de la explosión de colorido etc. etc. del punk y la new wave, después de que las chicas tomaran al asalto los armarios de sus madres en busca de coloridos aunque ajados trapos sesenteros, después de que las viejas zapaterías de la calle de La Ruda se deshicieran con asombro de sus últimos pares de zapatos de los cincuenta, que llevaban décadas acartonándose en sus almacenes… llegó la onda siniestra.

En aquellos tiempos, todo lo que en lo musical viniera de Londres se consideraba dogma de fe. Ya existían entonces los early adopters, algunos de los cuales disponían de fondos para viajar a la City, ya fuera porque trabajaban, porque traficaban o porque tenían parientes en Iberia. Estós árbitros de la elegancia marcaban tendencia en el Rockola y otros establecimientos del ramo de modo que, cuando empezaron a presentarse en los conciertos caracterizados como la monja alférez, fueron muchos los que abrazaron la causa, cambiaron el imperdible por el crucifijo y tomaron los hábitos, haciendo del negro su color corporativo.

Personalmente, no me llegó nunca a los tuétanos esta movida, soy persona vitalista y de hábitos diurnos, de modo que esta empanada mental de after punk, ocultismo nórdico y papanatismo trascendente no iba conmigo. Dicho esto, en la redacción sí había algunos devotos del género (Enrique Sauer, ¡manifiéstate!), y en consecuencia le dedicamos bastante espacio en el fanzine, se suponía que éramos cronistas de la actualidad… Sobre todo a artistas de cierta enjundia como Bauhaus, que ya tuvieron su artículo en el primer número (clica la imagen si quieres leerlo sin lupa).

Los promotores se apresuraron a contratar a las figuras punteras del movimiento, esto se hacía muy bien por aquel entonces, y particularmente recuerdo los buenos conciertos que dio Killing Joke. Una conocida aprovechó para beneficiarse al guitarrista, que era muy buen mozo y que, más allá de las poses mortuorias tan en boga en el momento, estaba dispuesto a pasar por este valle de lágrimas sufriendo lo justo. Hacía bien.

KF