Abril de 1982

… bueno pues ya casi nos hemos puesto al día. Hoy empezamos con los contenidos del tercer número del fanzine, Abril de 1982. La verdad es que el esfuerzo de publicar mensualmente no era moco de pavo, pero lo íbamos consiguiendo, y además con un modesto éxito de ventas.

Después de haber agotado el primer número y las dos tiradas del segundo, ya nos veíamos como una especie de New York Times de andar por casa, de modo que pisamos el acelerador y publicamos una tercera entrega. Ya lo decíamos en el editorial: “…puede que no seamos los más leídos, pero sin duda somos los más pesados de todos”  y, como puede comprobarse, la tendencia permanece inalterable tres décadas más tarde…

Como no éramos el único fanzine en circulación, y para diferenciarnos de la competencia , en Abril nos tiramos el rollo y ampliamos a 32 páginas (los números anteriores tenían 24) manteniendo el precio de 50 pesetas. Además de más trabajo de redacción suponía un problema para doblar y grapar los ocho dípticos, pero eso era lo de menos.

Felizmente venidos arriba, para la portada utilizamos un alzado de la Unidad de Habitación de Marsella de Le Corbusier,  una cosa un tanto “arty-farty” , más que nada porque era un dibujo a línea, óptimo para la fotocopiadora. El único que acusó recibo fue Sigfrido Martín Begué, todo un dandy y habitual del Rockola,  que por aquel entonces estudiaba arquitectura y que desarrolló luego una brillante carrera también como pintor.

Y como empezábamos a disfrutar de cierta credibilidad, ya conseguíamos alguna entrevista de peso, y en Abril tuvimos oportunidad de hablar con Alaska y los Pegamoides y con los Zombies, que acababan de partir las peras. También hicimos una primera colaboración con Victor Coyote como ilustrador… pero ya lo iremos viendo todo.

Y para dar un poco de cera en las noticias cortas tomamos prestada una página de Tintin en el Tibet a la que Javier Carrascal, improvisado calígrafo para la ocasión, cambió hábilmente los textos para ofrecer las últimas novedades y repartir un poco de odio africano (clica en la imagen para agrandarla).

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Tintinofilia

Seguro que no fuimos los primeros tintinófilos, pero sí que éramos muy devotos. Nos habíamos criado leyendo una y otra vez los álbumes con lomo de tela que publicaba Editorial Juventud, y lo llevábamos ya en el ADN. La Tintinofilia, como tantas otras perversiones, va y viene. Últimamente está en alza, tras haberla tocado Spielberg con su divino dedo.

Clasificada entre las grandes escisiones de la humanidad (Mods/Rockers, Cola Cao/Nesquick, Madrid/Atleti etc.) está la que separa a  los seguidores de Tintin de los de Asterix. Nosotros tomamos partido decidido por el primero, sin dejar de admirar profundamente a los Galos de Goscinny/Uderzo, que conste en acta.

En Las Aventuras de Tintin hay respuestas para casi todo, no tanto por el propio protagonista, que es pelín repelente, como por el interminable elenco de secundarios creados por Hergé. Como le ocurre a la mayoría de seguidores de estos libros, el Capitán Haddock es nuestro personaje favorito, y de ahí viene lo de Ediciones Moulinsart. Ni que decir tiene que todo se hizo rigurosamente baidefeis… al cabo de un tiempo resultó que las Ediciones Moulinsart existen de verdad, así que cualquier día nos meterán un paquete como si fuéramos una versión nuevaolera del Gordo de Megaupload, ese supervillano digital.

Hay que decir que uno de los nombres que barajamos para el fanzine era “Rodrigo Tortilla, tú me has matado“, célebre frase del loro de La Oreja Rota que permitió descubrir al asesino de su amo, pero lo desechamos por poco comercial. En el primer número sí que usamos la viñeta en cuestión como encabezamiento de la sección de noticias cortas, para aliviar nuestras conciencias. Hay muchos momentos tintinófilos en el fanzine como podréis ver en futuras entregas.

Además de ser  fans del reportero belga, nos gustaba mucho la escuela de comic que se dio en llamar “línea clara“, que era además muy socorrida a la hora de la publicación en viles fotocopias. También utilizamos una página de Los Papalagi, el famoso libro ilustrado por Joost Swarte (clica en la ilustración para agrandarla) cuyo título nos venía al pelo para darle caña a UA, un grupo que rozó el éxito con los dedos, pero que a fuerza de complicarse la vida no llegó ni a one hit wonder, y eso que tenían un buen single, “Cantante de Opera” .