Abriendo boca para el número de verano: Pantones

Después de sufrir bastante con Joy Division, y a modo de transición antes de deshojar el número del verano de 1982, un poco de aire fresco con el primer disco de Pantones.

“Por si alguien lo dudaba, pasar años mascando chicle entre películas de serie B, comics e iconos pop, acaba produciendo extraños efectos secundarios. Semejante “dieta” puede convertirte irremediablemente en el raro de la pandilla, pero también puede provocar una sobredosis de imaginación y muchas ganas de hacer el gamberro”. Ante semejante declaración de principios hace falta ser muy burro para no escuchar a estos tipos inmediatamente.

Aquí se habla poco de actualidad, pero de vez en cuando colisiona uno con cosas estupendas, como Ruido Rosa, primer disco de Pantones. Si dispones del célebre servicio de streaming Potifís, puedes escucharlo pinchando aquí, en modo baidefeis legal, y amenizado además por mensajes publicitarios.

Exhibiendo fabulosa portada llega este mini Lp, o Ep con sobrepeso, no sabría muy bien cómo definirlo. Un trío chica-chico-chica, en la mejor tradición del cine para adultos, con una propuesta cuanto menos oxigenante. Canciones de menos de tres minutos, guitarras speedicas a cargo de mozo de aspecto nerd y vocalista sumamente enamorable a los mandos. Producido además por Joaquín Rodríguez de Los Nikis (y otro señor), recoge lo mejor del espíritu de hace unos cuantos años. ¿Prescindible? … seguro ¿Divertido? … mucho.

Ya lo dicen ellos: “alguien se ha atrevido a sabotear el batido de fresa y la fiesta ha comenzado”.

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Glutamato Ye-Yé en Ediciones Moulinsart

Generalmente ausentes del top habitual de la Movida, Glutamato Ye-Yé protagonizaron sin embargo algunos de sus momentos más memorables.

Un poco como les pasa a los Kinks en su parcela histórica, Glutamato Ye-Yé son a menudo obviados por los gurús de guardia cuando se refieren a la música española de los 80, o al menos no les citan junto a los Pegamoides, Nacha Pop, Secretos, Radio Futura y otros sospechosos habituales. Y ello a pesar de su peso específico y la influencia que ejercieron sobre sus contemporáneos. Yo creo que el haber flirteado (brillantemente por cierto) con el subgénero del pop graciosete restó visibilidad a sus muchas buenas canciones. Si además tu cantante lleva bigotito hitleriano y un muslo del pollo al cuello, pues para qué más, es muy complicado que le tomen a uno en serio en esas circunstancias.

Afortunadamente, sus excelentes letras y sus canciones bien cortadas se abren paso y a estas alturas del campeonato tienen fans muy devotos. Hay grupos de feisbuc de las Hornadas Irritantes, sellos como Lemuria que apuestan por las reediciones, y chalados emergentes como el rudeboy mesetario Nacho Álvaro de Monkeysounds que se declaran fervientes adoradores.

¡Y además Glutamato Ye-Yé son del Atleti!

Décima Víctima: la alegría de la huerta en Ediciones Moulinsart

Décima Víctima se asomaron a nuestras páginas con cierta frecuencia, y también lo hicieron en el monográfico de Grabaciones Accidentales.

No hay que olvidar que en nuestra redacción estaba Enrique Sauer que vestía de negro permanentemente y era muy amigo de todo lo que sonara tenebroso. Por cierto que Enrique ha aparecido por fin (sonido de trompetas), en Mexico nada menos, y si tiene un rato hasta va a escribir algo para el blog (fuegos artificiales).

Como ya apuntábamos en un post anterior, la mutación de Carlos Entrena de vocalista de Ejecutivos Agresivos a frontman de Décima Víctima siempre fue un enigma tan intrincado como la propia propuesta musical del trío. Escoltado por dos hermanos suecos, Carlos cambió el pop graciosete de Ejecutivos por un lenguaje claroscuro muy en la onda siniestra que tan en boga estaba. Afortunadamente para todos, hizo gala de cierto recato indumentario y no abrazó el look vampiresado que acostumbraban algunos amantes del género, manteniendo su aspecto respetable y como de señorón. Yo le recuerdo además como un tipo muy gracioso que se reía todo el rato, y este hecho convertía a Décima Víctima en algo aún más misterioso.

Los suecos se llamaban Lars y Per y, al igual que sucede con Andy y Lucas, nadie supo nunca quién era quién. Procedían de Ella y los Neumáticos, donde habían servido a las órdenes de  Christina Rossenvinge (que era una diosa con todas las letras, si está guapísima ahora, con treinta años menos directamente era para tirar cohetes). De alguna forma, su evolución musical era paralela a la de Carlos, habiendo pasado del pop más intrascendente a  estas músicas oscuritas y tal, posiblemente después de una sobredosis de arenques. Muy salaos no eran, pero como músicos eran competentes y además iban peinados de maravilla .

El Gruppo Sportivo en Ediciones Moulinsart

Como por algún sitio hay que empezar, y aprovechando que mañana estará el Gruppo Sportivo tocando en Madrid, arrancamos nuestras reediciones con un artículo firmado por servidor y correspondiente al primer número del fanzine,en febrero de 1982. Las imágenes son clicables si quieres leerlo.

Siempre he sido muy fan de este combo holandés, liderado por Hans “Vandefruits” Vandenburg. Tuvieron la mala suerte de empezar su carrera con dos discos tan memorables (1o Mistakes  y Back to 78) que a partir de entonces la doctrina estableció que ya no tenían nada nuevo que ofrecer etc. etc. Fundamentalmente, lo que pasaba era que, cuando se puso de moda la cosa tenebrosa, la propuesta pop de los de La Haya se le indigestó a los gurús de guardia. Ajeno a estas profundas reflexiones, el Gruppo Sportivo siguió entregando una serie de discos muy decentes y girando hasta la fecha, conservando hasta tres miembros de la formación original.

Tocaron en Madrid bastantes veces y en directo eran muy sólidos, nada de grupo graciosete como podría haberse esperado el personal. Tienen muchas clásicas (dos de ellas versionadas por Siniestro Total: I’m a rocket /Las tetas de mi novia y Go’n’get it/Superavit), pero la favorita de muchos fans sigue siendo esta joya del minimalismo, aquí en versión más minimalista aún, grabada por el propio Vandefruits en casa y con un teléfono!

KF