Ya puedes descargar completo el Número de Marzo de 1982 en pdf

En nuestra infatigable cruzada contra la crisis, ofrecemos ahora, en modo baidefeis, el número completo de Ediciones Moulinsart de Marzo de 1982. Un  sensacional ahorro de 50 pesetas más la subida del IPC durante 30 años. Una pasta, oye.

Mediante un insignificante clic  accede aquí al fanzine completo y descubre qué se cocía en el Foro en aquellos trepidantes momentos: la misteriosa mutación del cantante de Ejecutivos Agresivos en sombrío vocalista de Décima Víctima los one hit wonders de turno Altered Images, la entrevista con los plastas de Theatre of Hate, la vida y obras de Bow Wow Wow… amen de todo tipo de noticias, críticas de discos y conciertos,  y viboreos un pelin trasnochados, eso sí.

Y ahora, sólo durante otros treinta años, completa tu hemeroteca digital por la patilla y consigue también, mediante un discreto movimiento de tu dedo, el número de febrero sin censuras ni nada .

Si lo prefieres, también puedes imprimirlos y disfrutarlos en compañía de la familia, en la cola del INEM o en tus viajes a Botsuana (donde, además, dicen escasea el tissue higiénico).

Y como siempre, respetando fielmente el formato de fotocopias ligeramente torcidas!

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Bow Wow Wow. Marzo de 1982

Tras un merecido descanso pascual y algunas nuevas microlorzas ganadas a pulso, volvemos a la carga con nuestro programa de reediciones del fanzine, abrumados por el éxito.

Estábamos todavía en shock por haber agotado la (exigua) tirada del primer número de las Ediciones Moulinsart, cuando nos pusimos manos a la obra con el segundo. Necesitábamos una cover story, y la elegida fue la de Bow Wow Wow.

Una de las razones de esta elección era que  teníamos la foto, escandalosa en su momento, en la que el grupo reproducía la escena de Le Déjeuner sur L’Herbe de Manet, con su cantante Annabella Lwin en pelota picada, aunque, eso sí, ocultando discretamente las capitales de provincia. Aquí a la derecha la instantánea en cuestión.

La foto en sí no es que diera para muchas maratones onanistas, pero el hecho de que Annabella tuviera sólo 14 años cuando fue tomada, nos producía una cachondez irreprimible (teníamos 18 años y además eran otros tiempos…) así que le dedicamos la portada y un extenso reportaje. No es este un grupo que haya escrito su nombre con letras de cadmio en la historia del pop, pero tuvieron su minutillo de gloria. En realidad eran una especie de spin off de Adam and The Ants, cocinado sabiamente por Malcolm McLaren, que al parecer fue quien les pasó a ambas bandas los discos de Burundi Beat que caracterizaban sus bases rítmicas. En cualquier caso, tenían a su favor una actitud decididamente vitalista, en aquel año de oscurantismo emergente. Y además no cometían los excesos casi falleros de Adam Ant, manteniendo una línea más rocanrolera, por decirlo de algún modo. El que quiera culturizarse más que se lea el artículo clicando en las imágenes para agrandarlo, o que vaya a la Wikipedia como hace todo el mundo.

Para ilustrar el artículo echamos mano de nuestra colección de comics, en este caso de El Hombre Enmascarado, el superheroe en skijama malva con capucha creado por Lee Falk, que tenía un punto selvático y que además reproducía muy bien en fotocopia.

La alegre vida del fanzinero en los 80

Comparada con las comodidades del  blogger contemporáneo, la vida del fanzinero era bastante sacrificada. En realidad, y aunque ocultábamos púdicamente nuestros calzoncillos, no éramos tan distintos de los modernos cachorrros de internet. La redacción de contenidos, palabra fetiche hoy en día, era en realidad lo de menos: en aquella época no nos faltaba munición, y además teníamos energía teenager para dar y tomar. Otra cosa era ponerlo en bonito.

Ediciones Moulinsart se escribía a máquina, única forma posible en la época. Los que no han experimentado los placeres de la mecanografía tradicional y se han criado pegados a un ordenador, no pueden hacerse una idea de la diabólica experiencia de usuario, como se dice ahora,  cuando la cinta  descarrilaba, había que corregir con tippex, los folios se arrugaban etc. Yo escribía (y escribo) con dos dedos y , por no cambiar la cinta, suplía la falta de tinta con violentos porrazos a las teclas, con lo cual me reventaba los índices en aras de la modernidad. Cierto que tenía bastante práctica, por haber transcrito muchos apuntes, pero era una auténtica tortura. (Por cierto, la imagen es clicable si quieres leer el artículo).

Por lo que se refiere a las ilustraciones (y a algunos textos, como las entrevistas con determinados guiris), ni que decir tiene que el copyright y otras limitaciones no nos preocupaban lo más mínimo. Agarrábamos imágenes de aquí y allá en el más puro estilo baidefeis, dando prioridad a las que, por su contraste o tramado, podían ofrecer un buen resultado en la fotocopiadora. Igualito que ahora con Google Images, vaya.

Para maquetar predominaba el recorta y pega, en su versión más tradicional, esto es, tijeras y pegamento Imedio, este último fuente de fabulosos e inspiradores efluvios. A nosotros nos gustaban mucho revistas como The Face y tratábamos, en modo algo rupestre, de reproducir sus elegantes páginas. Qué infelices.

La guinda del proceso era la tirada, fotocopias (eso sí, eligiendo la mejor máquina  Xerox que encontramos) ordenadas y plegadas (aplastándolas con tomos de la enciclopedia) y grapadas a mano. Todo rigurosamente artesanal. Aún así fuimos capaces de alguna machada, como distribuir en el Carolina el número de marzo un sábado por la noche, incluyendo la crónica del concierto de Department S de la noche anterior, todo ello ante la mirada atónita del grupo, uno de tantos one hit wonders de la época.

KF

Tintinofilia

Seguro que no fuimos los primeros tintinófilos, pero sí que éramos muy devotos. Nos habíamos criado leyendo una y otra vez los álbumes con lomo de tela que publicaba Editorial Juventud, y lo llevábamos ya en el ADN. La Tintinofilia, como tantas otras perversiones, va y viene. Últimamente está en alza, tras haberla tocado Spielberg con su divino dedo.

Clasificada entre las grandes escisiones de la humanidad (Mods/Rockers, Cola Cao/Nesquick, Madrid/Atleti etc.) está la que separa a  los seguidores de Tintin de los de Asterix. Nosotros tomamos partido decidido por el primero, sin dejar de admirar profundamente a los Galos de Goscinny/Uderzo, que conste en acta.

En Las Aventuras de Tintin hay respuestas para casi todo, no tanto por el propio protagonista, que es pelín repelente, como por el interminable elenco de secundarios creados por Hergé. Como le ocurre a la mayoría de seguidores de estos libros, el Capitán Haddock es nuestro personaje favorito, y de ahí viene lo de Ediciones Moulinsart. Ni que decir tiene que todo se hizo rigurosamente baidefeis… al cabo de un tiempo resultó que las Ediciones Moulinsart existen de verdad, así que cualquier día nos meterán un paquete como si fuéramos una versión nuevaolera del Gordo de Megaupload, ese supervillano digital.

Hay que decir que uno de los nombres que barajamos para el fanzine era “Rodrigo Tortilla, tú me has matado“, célebre frase del loro de La Oreja Rota que permitió descubrir al asesino de su amo, pero lo desechamos por poco comercial. En el primer número sí que usamos la viñeta en cuestión como encabezamiento de la sección de noticias cortas, para aliviar nuestras conciencias. Hay muchos momentos tintinófilos en el fanzine como podréis ver en futuras entregas.

Además de ser  fans del reportero belga, nos gustaba mucho la escuela de comic que se dio en llamar “línea clara“, que era además muy socorrida a la hora de la publicación en viles fotocopias. También utilizamos una página de Los Papalagi, el famoso libro ilustrado por Joost Swarte (clica en la ilustración para agrandarla) cuyo título nos venía al pelo para darle caña a UA, un grupo que rozó el éxito con los dedos, pero que a fuerza de complicarse la vida no llegó ni a one hit wonder, y eso que tenían un buen single, “Cantante de Opera” .