Una entrevista exclusiva con The Cure en Ediciones Moulinsart (!!!)

El día que un tal Nacho Goberna contactó con nosotros para ofrecernos publicar la entrevista que había realizado a The Cure, en exclusiva en nuestro misérrimo fanzine, casi nos da un alipapo.

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No conocíamos de nada a Nacho, que vivía en San Sebastián, así que aquello fue una especie de regalo divino.  Nacho Goberna era parte del dúo Agrimensor K, y más tarde fue el alma de de La Dama Se Esconde, marca bajo la cual alcanzó bastante relumbrón. Evidentemente era un fan devoto de las huestes de Robert Smith, y de alguna forma se las apañó para perpetrar la entrevista, cosas que uno hace de joven. El caso es que nos permitió publicarla, y eso fue lo más gordo que nos ocurrió nunca, en términos absolutos, así que por enésima vez, muchas gracias Sr Goberna.

Aquí adjunto los jpgs para que se vea que no me estoy tirando el rollo, pero si alguien está interesado en leer la entrevista completa sin tener que encomendarse a Afflelou, puede hacerlo con mucha más facilidad en el blog de Nacho, en el que también se incluye el audio del histórico encuentro!

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Descárgate el monográfico completo de Joy Division, tú que eres joven.

Aquí va otro de nuestros números completos en pdf. Este tenía menos páginas, así que sólo te ahorrarás cuarenta pelas. Menos da una piedra.

Ante el mutismo de Enrique Sauer, The Mexican, y comprometiéndonos expresamente a publicar sus escritos así los recibamos, procedemos a hacer disponible para descarga el número monográfico completo que dedicamos a Joy Division en Mayo de 1982 con sólo pinchar aquí.

Básicamente se trataba de un mix de contenidos propios y otros cuidadosamente rapiñados de publicaciones británicas del ramo. Para la confección del monográfico volvieron a colaborar Cave (Luis, el del grupo La Fundación, un auténtico visionario musical) y Sac, que era un conocido del Rockola y reputado dealer de rarezas discográficas. Esto constituyó un gran alivio dado que el núcleo duro de la redacción era poco amigo de estas músicas tan tristes. Lo nuestro era más el rockandroll, el boogaloo y en general las cosas que hacían mover los pies.

Dicho esto, estuvo muy bien dedicarle tiempo y energía a Joy Division, grupo clave para entender muchísimas cosas que han ocurrido y siguen ocurriendo. Últimamente, treinta años después,  se oye hablar de ellos todo el rato.

PS El archivo pdf respeta fielmente el formato original de fotocopias levemente torcidas.

Joy Division en Ediciones Moulinsart

Después de un breve, y exitoso, episodio de cyberactivismo, retomamos las reediciones del fanzine, esta vez con el monográfico dedicado a Joy Division que editamos en Mayo de 1982.

Mensaje difundido por megafonía: Última llamada para el pasajero Enrique Sauer. La redacción necesita urgentemente su ayuda en este trance. Por favor Enrique, manifiéstate y escríbete un post  sobre Joy Division, tú eras el fan número 1!! Gracias (edicionesmoulinsart@gmail.com)

Uno se pregunta, desde la perspectiva, si Joy Division era el grupo adecuado para celebrar el mes de las flores de 1982, pero el caso es que eso fue exactamente lo que hicimos. Como decíamos, una facción de los redactores, capitaneados por Enrique Sauer aka The Mexican, era muy amiga de los sonidos tenebrosos y que duda cabe que el grupo de Ian Curtis era uno de los pilares del movimiento. Se les citaba sistemáticamente entre las influencias de la mayoría de figuras locales de la onda siniestra, y no podía ser de otra forma, puesto que eran legítimamente buenos, diferentes y capaces de construir grandes canciones en medio de aquellos ambientes opresivos y poco respirables.

El suicidio de Ian Curtis inscribió el nombre del grupo con letra gótica en la lista de leyendas del pop, y nosotros, en nuestro modesto nivel, les dedicamos unas páginas que vendimos al módico precio de 40 pesetas. En las próximas entregas iremos desgranándolas, con la ayuda de Enrique Sauer, espero.

Décima Víctima: la alegría de la huerta en Ediciones Moulinsart

Décima Víctima se asomaron a nuestras páginas con cierta frecuencia, y también lo hicieron en el monográfico de Grabaciones Accidentales.

No hay que olvidar que en nuestra redacción estaba Enrique Sauer que vestía de negro permanentemente y era muy amigo de todo lo que sonara tenebroso. Por cierto que Enrique ha aparecido por fin (sonido de trompetas), en Mexico nada menos, y si tiene un rato hasta va a escribir algo para el blog (fuegos artificiales).

Como ya apuntábamos en un post anterior, la mutación de Carlos Entrena de vocalista de Ejecutivos Agresivos a frontman de Décima Víctima siempre fue un enigma tan intrincado como la propia propuesta musical del trío. Escoltado por dos hermanos suecos, Carlos cambió el pop graciosete de Ejecutivos por un lenguaje claroscuro muy en la onda siniestra que tan en boga estaba. Afortunadamente para todos, hizo gala de cierto recato indumentario y no abrazó el look vampiresado que acostumbraban algunos amantes del género, manteniendo su aspecto respetable y como de señorón. Yo le recuerdo además como un tipo muy gracioso que se reía todo el rato, y este hecho convertía a Décima Víctima en algo aún más misterioso.

Los suecos se llamaban Lars y Per y, al igual que sucede con Andy y Lucas, nadie supo nunca quién era quién. Procedían de Ella y los Neumáticos, donde habían servido a las órdenes de  Christina Rossenvinge (que era una diosa con todas las letras, si está guapísima ahora, con treinta años menos directamente era para tirar cohetes). De alguna forma, su evolución musical era paralela a la de Carlos, habiendo pasado del pop más intrascendente a  estas músicas oscuritas y tal, posiblemente después de una sobredosis de arenques. Muy salaos no eran, pero como músicos eran competentes y además iban peinados de maravilla .

Alaska y los Pegamoides: la entrevista de Ediciones Moulinsart

Mira por donde, también se acaban de cumplir 30 años de la publicación de Grandes Éxitos , primero y último de los Lps de Alaska y los Pegamoides (imagen de la-portada-que-no-fue por cortesía de Pedro Munster). En Abril de 1982 les entrevistamos para el fanzine, en su local de ensayo de Tablada 25.

Para nuestro floreciente emporio editorial, tener la posibilidad de entrevistar al que definíamos  como nuestro grupo favorito era un logro merecedor del Pulitzer. Nos atendieron como a un medio serio y no hicieron sentir estupendamente. Recomendamos encarecidamente la lectura de la entrevista: hay que tener en cuenta que se encontraban en un momento clave, por fin tenían un álbum en la calle pero también acababa de salir por la puerta Carlos Berlanga. Así que a la vez que despegaban, se iniciaba la cuenta atrás para su disolución…

Para muchos de los que enredábamos con la música en aquellos días, el lanzamiento del disco, y el éxito de Bailando supuso una inyección de moral. Después de una larga espera desde el primer EP perpetrado por Julián Ruiz (veáse Odio Africano), parecía que aquellas canciones nunca verían la luz. Los conciertos estaban reventados, el modernío se sabía las canciones y las  cantaba a grito pelado…  pero en Hispavox estaban a verlas venir y  no acusaban recibo. En el desbloqueo de la situación tuvo un papel clave Carlos Juan Casado (“hasta vamos a tomar café con él a veces” declaran)  alguien que sí se enteraba de por dónde venía el aire. La historia Pegamoide es extensa y no es este el foro para analizarla, si alguien quiere culturizarse está muy bien  esta bio.

A lo que íbamos. En aquel momento no había ningún otro grupo con el carisma  de  Alaska y los Pegamoides y el hecho de que por fin tuvieran un disco de verdad, y encima con  éxito supuso un espaldarazo a todo lo que se estaba haciendo a pie de calle, por fin parecía que aquello arrancaba.

En la entrevista ya se perfilan los personajes que conocimos luego bajo otras banderas: Nacho habla con la claridad que le ha caracterizado siempre, y reparte su admiración entre los Exploited, los UK Subs, Jermaine Jackson y Depeche Mode. Eduardo confiesa su devoción por Bauhaus, Killing Joke y compañía, y Ana, ya vampiresada en la época, también. Olvido, diplomática,  menciona a los Nikis y Gabinete. Y, así en general,  la lengua no se la muerden mucho.

Las imágenes son clicables así que si quieres leer más, ya sabes.

La onda siniestra

En el 82 estábamos en plena eclosión del fenómeno que hizo que la gente se vistiera de negro hasta los tobillos, palideciera y adoptara las poses vampiresadas que todavía hoy arrastran los llamados góticos.

Después de la explosión de colorido etc. etc. del punk y la new wave, después de que las chicas tomaran al asalto los armarios de sus madres en busca de coloridos aunque ajados trapos sesenteros, después de que las viejas zapaterías de la calle de La Ruda se deshicieran con asombro de sus últimos pares de zapatos de los cincuenta, que llevaban décadas acartonándose en sus almacenes… llegó la onda siniestra.

En aquellos tiempos, todo lo que en lo musical viniera de Londres se consideraba dogma de fe. Ya existían entonces los early adopters, algunos de los cuales disponían de fondos para viajar a la City, ya fuera porque trabajaban, porque traficaban o porque tenían parientes en Iberia. Estós árbitros de la elegancia marcaban tendencia en el Rockola y otros establecimientos del ramo de modo que, cuando empezaron a presentarse en los conciertos caracterizados como la monja alférez, fueron muchos los que abrazaron la causa, cambiaron el imperdible por el crucifijo y tomaron los hábitos, haciendo del negro su color corporativo.

Personalmente, no me llegó nunca a los tuétanos esta movida, soy persona vitalista y de hábitos diurnos, de modo que esta empanada mental de after punk, ocultismo nórdico y papanatismo trascendente no iba conmigo. Dicho esto, en la redacción sí había algunos devotos del género (Enrique Sauer, ¡manifiéstate!), y en consecuencia le dedicamos bastante espacio en el fanzine, se suponía que éramos cronistas de la actualidad… Sobre todo a artistas de cierta enjundia como Bauhaus, que ya tuvieron su artículo en el primer número (clica la imagen si quieres leerlo sin lupa).

Los promotores se apresuraron a contratar a las figuras punteras del movimiento, esto se hacía muy bien por aquel entonces, y particularmente recuerdo los buenos conciertos que dio Killing Joke. Una conocida aprovechó para beneficiarse al guitarrista, que era muy buen mozo y que, más allá de las poses mortuorias tan en boga en el momento, estaba dispuesto a pasar por este valle de lágrimas sufriendo lo justo. Hacía bien.

KF