La entrevista con Radio Futura en Ediciones Moulinsart

Hacía falta ser muy muy burro para no darse cuenta de cuál era el mejor grupo de Madrid en aquellos años.

Ya explicamos en un post anterior cómo eramos fans fervientes de Radio Futura, incluso durante el periodo en el que fueron objeto de la más profunda indiferencia por parte de los gurús de guardia. Realmente hubo unos meses, unos cuantos, en los que sólo un reducido número de fieles les arropaba, en modo aldea gala talmente. Nosotros formábamos parte de ese grupúsculo y tuvimos la oportunidad de charlar con ellos en su local de ensayo, por Pueblo Nuevo creo recordar, además de tomar cañas en más de una ocasión.

Naturalmente, el grupo de adeptos crecía día a día, ante lo arrollador de la propuesta musical del grupo. A diferencia de lo que hacían la mayoría de bandas, copiar con más o menos descaro lo que venía de Londres, ellos miraban hacia adelante y flirteaban con el funk, los ritmos africanos o lo latino antes de que fuera tendencia. Es lo que tiene tener talento y personalidad, permite tirar palante, y el tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio.

Como suele pasar, había gente poniendo palos en las ruedas, concretamente los responsables de Hispavox, incapaces de entender la propuesta musical y rechazando sistemáticamente las maquetas. También se barajó la posibilidad de que el inefable Julián Ruiz se encargara de la producción, cosa que afortunadamente no llegó a ocurrir nunca y que hubiera terminado, sí o sí,  como el Rosario de la Aurora. Hay que destacar que muchas de  las canciones que ya tocaban en el verano del 82 y que los fieles cantaban a grito pelado en los conciertos (en la entrevista ya se habla entre otras de  La Secta del Mar,  Escuela de Calor, En Portugal, El Nadador, Un Africano por la Gran Vía o Historia de Playback) constituyeron el eje de su grandioso Lp La ley del Desierto, La Ley del Mar, primero que grabaron para Ariola, y que no vio la luz hasta 1984, casi dos años después de esta entrevista. En otras palabras, los señores de Hispavox tuvieron sus bien remuneradas posaderas apoyadas sobre un repertorio histórico y lo único que fueron capaces de hacer fue tratar de chantajear al grupo para que les entregara otra Moda Juvenil… en fin.

No me enrollo más. Las imágenes son clicables y merece la pena leer la entrevista porque arroja algo de luz sobre este grupo mítico (no me gusta la palabreja pero aquí creo que se puede usar) que tuvo además el buen gusto de no reunirse con fines crematísticos desoyendo, estoy seguro, muy buenas ofertas.

Por último señalar que para ilustrar utilizamos una foto que nos cedió Marivi Ibarrola, de actualidad por su libro Yo Disparé en los 80, y cuyo nombre reflejamos erroneamente como Mariavi Ibarrula. Disculpas! … con 30 años de retraso.

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Glutamato Ye-Yé en Ediciones Moulinsart

Generalmente ausentes del top habitual de la Movida, Glutamato Ye-Yé protagonizaron sin embargo algunos de sus momentos más memorables.

Un poco como les pasa a los Kinks en su parcela histórica, Glutamato Ye-Yé son a menudo obviados por los gurús de guardia cuando se refieren a la música española de los 80, o al menos no les citan junto a los Pegamoides, Nacha Pop, Secretos, Radio Futura y otros sospechosos habituales. Y ello a pesar de su peso específico y la influencia que ejercieron sobre sus contemporáneos. Yo creo que el haber flirteado (brillantemente por cierto) con el subgénero del pop graciosete restó visibilidad a sus muchas buenas canciones. Si además tu cantante lleva bigotito hitleriano y un muslo del pollo al cuello, pues para qué más, es muy complicado que le tomen a uno en serio en esas circunstancias.

Afortunadamente, sus excelentes letras y sus canciones bien cortadas se abren paso y a estas alturas del campeonato tienen fans muy devotos. Hay grupos de feisbuc de las Hornadas Irritantes, sellos como Lemuria que apuestan por las reediciones, y chalados emergentes como el rudeboy mesetario Nacho Álvaro de Monkeysounds que se declaran fervientes adoradores.

¡Y además Glutamato Ye-Yé son del Atleti!

Radio Futura, ¿qué ocurrió entre la moda y la estatua?

Pocos grupos de los 80 han logrado acumular el prestigio y la credibilidad de Radio Futura. Sin embargo, hubo un momento en el que el perfil público del grupo se desdibujaba… aparentemente

Después del descalabro conceptual que supuso Música Moderna, un disco (no muy bueno en realidad) que su compañía quiso mercadear para fans, y de la salida de Herminio Molero y Javier Pérez Grueso, el grupo perdió el favor de los dioses y  se quedó en tierra de nadie. Las radios que cortaban el  bacalao cool  les dieron la espalda y su compañía, Hispavox, los relegó al dique seco, incapaz de vislumbrar una salida para la banda. Recuerdo perfectamente un concierto en el Marquee con muy poquita gente, y a Gonzalo Garrido refiriéndose a ellos en su programa de Onda 2 como “un grupo en franca decadencia“. También conciertos en una Escuela de Caminos bastante desolada, y hasta en un minúsculo garito, casi putiferio en la zona de Antón Martín, regentado por Miguel Ángel Arenas, … Paradójicamente, el grupo crecía artísticamente a pasos agigantados, de tal manera que los  fieles, que en ese momento no éramos tantos,  asistíamos a un progresivo reclutamiento de seguidores cada vez más convencidos. Nosotros ya  dedicamos a Radio Futura un artículo de Extanislao “Tanito” Abellán en el primer número (clica la imagen para leer el artículo).

 En realidad, y aunque había quien era incapaz de verlo,  la progresión del grupo era imparable. El carisma de Santiago y Luis Auserón, la guitarra prodigiosa del recientemente desaparecido  Enrique Sierra y el sonido de la banda en directo (con Solrac a la batería) componían un cuadro completamente distinto al de las bandas locales que veíamos cada día en los escenarios. Y sobre todo estaba el repertorio. Ya estaban tocando Escuela de Calor, Un Africano Por la Gran Vía, Historia de Playback, Rompeolas… y hasta alguna inédita que no llegó nunca a grabarse (recuerdo un tema llamado Drácula).

A todo esto, Hispavox les rechazaba las maquetas y sólo lograron liberarse de su yugo después de la prodigiosa Estatua del Jardín Botánico, para terminar grabando aquel repertorio enorme con Ariola en La Ley del Desierto / La Ley del Mar.

No me enrollo más, en un número posterior de Moulinsart hay una entrevista con el grupo y ya retomaremos. Sólo comentar que llevo todavía en la retina la imagen de Santiago y Luis Auserón saltando al público desde el escenario de Rockola, en pleno concierto, para sacudir mamporros (con notable soltura debo decir) a alguien que estaba  a su vez metiéndole a su hermano (… creo, mis recuerdos de la época no son 100% nítidos, y no sólo por el paso del tiempo). Terminado el incidente volvieron al escenario y siguieron con el show como si tal cosa, ¡qué superestrellas!

El Gruppo Sportivo en Ediciones Moulinsart

Como por algún sitio hay que empezar, y aprovechando que mañana estará el Gruppo Sportivo tocando en Madrid, arrancamos nuestras reediciones con un artículo firmado por servidor y correspondiente al primer número del fanzine,en febrero de 1982. Las imágenes son clicables si quieres leerlo.

Siempre he sido muy fan de este combo holandés, liderado por Hans “Vandefruits” Vandenburg. Tuvieron la mala suerte de empezar su carrera con dos discos tan memorables (1o Mistakes  y Back to 78) que a partir de entonces la doctrina estableció que ya no tenían nada nuevo que ofrecer etc. etc. Fundamentalmente, lo que pasaba era que, cuando se puso de moda la cosa tenebrosa, la propuesta pop de los de La Haya se le indigestó a los gurús de guardia. Ajeno a estas profundas reflexiones, el Gruppo Sportivo siguió entregando una serie de discos muy decentes y girando hasta la fecha, conservando hasta tres miembros de la formación original.

Tocaron en Madrid bastantes veces y en directo eran muy sólidos, nada de grupo graciosete como podría haberse esperado el personal. Tienen muchas clásicas (dos de ellas versionadas por Siniestro Total: I’m a rocket /Las tetas de mi novia y Go’n’get it/Superavit), pero la favorita de muchos fans sigue siendo esta joya del minimalismo, aquí en versión más minimalista aún, grabada por el propio Vandefruits en casa y con un teléfono!

KF