Verano de 1982. Celia y Lio en Ediciones Moulinsart

Acabados los exámenes, y bajo la atenta mirada de Naranjito,  nos pusimos manos a la obra para editar el número de verano.

Para la portada, nada mejor que una refrescante imagen de Celia, personaje de literatura infantil de los años 30 creado por Elena Fortún y un clásico de nuestras mamás, hoy venerables abuelas. La ilustración (pirateada rigurosamente) era preciosa, una especie de pin up casta, y cumplía los requisitos para ser reproducida fielmente con nuestros rudimentarios medios, i.e. imagen a línea, fondo blanco.

Y siguiendo con el tema de pin-ups, ilustrábamos el editorial con una foto de Lio, starlette luso belga que por aquel entonces nos tenía  cautivados. Esta chica era estupenda, tenía un delicioso puntillo perverso y fue capaz de hacer un par de éxitos que traspasaron las fronteras de gabachilandia: Amoureux Solitaires y Banana Split.  En ese contexto la trajeron de promo y fue legendaria una aparición suya en Aplauso con un picardías transparente, para general regocijo de la audiencia. Algún tiempo más tarde, ejerciendo yo de plumilla (mal) remunerado para El Gran Musical, accedí milagrosamente a ciertas fotos inéditas de la diva teen con el famoso trapito traslúcido. Había quedado con el gran Fernando Iñiguez,  a la sazón jefe de prensa de Ariola, en el piso en el que se alojaba la multi, un casoplón en la calle Velázquez que había sido sede del Hare Krishna y aún conservaba unos tapices a lo oriental en los techos.  El caso es que, por algún motivo, la conversación se escoró hacia el tema de Lio y Fernando me regaló los descartes de una sesión fotográfica, en diapos 6×6… lo trágico es que no consigo encontrarlas, pero están por algún sitio y en cuanto dé con ellas las publico aquí, PLGDMM*.

Lio se llama en realidad Wanda Maria Ribeiro Furtado Tavares de Vasconcelos, díganme ustedes si no es ese el nombre de una estrella en toda regla, aunque un pelín largo, eso sí. Después de sus primeros discos ha seguido en activo, haciendo cosas bastante interesantes a ratos, (en Potifís hay disponible un buen recopilatorio, aunque no los discos originales, que tenían portadas muy buenas) y hasta el plasta de John Cale le produjo algunos temas. Ha trabajado en cine, en el teatro, y en la tele,  y ha cultivado su vena  arty-farty, que la tiene,  en discos de poemas musicados y colaboraciones con otros artistas de los llamados auténticos. Naturalmente, poco o nada de este material ha cruzado los Pirineos, ante la tradicional impermeabilidad que aquí mostramos hacia la cultura francesa, cuestión esta que no es por cierto recíproca y que nos hace perdernos un montón de cosas buenas.

Acaba de cumplir 50 tacos y en el interim le ha dado tiempo a tener seis hijos, así que conservemos en la retina su turbadora presencia cuando contaba sólo 17 y aparecía en TV tan maravillosamente desabrigada (hoy en día José Luis Fradejas hubiera dormido en chirona por exhibir a una menor de esa guisa).

*Acrónimo usado en internet para “por la gloria de mi madre

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Grabaciones Accidentales y Esclarecidos en Ediciones Moulinsart

En algún momento de Mayo de 1982 publicamos un monográfico de 8 páginas sobre el sello Grabaciones Accidentales y los artistas de su roster: Esclarecidos, Décima Víctima, Derribos Arias y Los Coyotes.

Nos llevábamos muy bien con los responsables de Grabaciones Accidentales y de alguna forma nos pusimos de acuerdo con ellos para editar este numerito monográfico de sólo 8 páginas, que se distribuyó gratuitamente entre los asistentes a una presentacion del sello en Rockola. Recuerdo una reunión en un estudio de arquitectura en la calle Velázquez ultimando los detalles, y poco más la verdad. Los arquitectos siempre producen mucha fascinación, y eso que el mundo está lleno de edificios horrorosos en cuya génesis presumiblemente han participado representantes del ramo. Nosotros, pipiolos con un puntillo arty-farty, no escapábamos a ese embrujo, claro. Para la portada rapiñamos esta bonita foto de una película antigua, de Mirna Loy me parece pero no me atrevo a jurarlo.

Grabaciones Accidentales suponía un paso adelante respecto de otros sellos: todos los artistas de la compañía presentaban singularidades y atesoraban eso que algunos llaman calidad, en manifestaciones muy diversas. La compañía nos recordaba a otras muy prestigiosas como Disques du Crepuscule  y había una decidida voluntad de hacer las cosas bien. Estaba además el tema del diseño gráfico, al que nosotros eramos muy sensibles, las portadas eran buenas y estaban bien impresas, se huía del amateurismo que era la norma, sacando la última gota de sangre a unos medios precarios y sin perder frescura. Más o menos lo que intentábamos nosotros, sólo que a ellos sí les salía. No es de extrañar que prosperaran y, mediante una cadena de fusiones, adquisiciones y ventas,  terminaran por montar un importante tinglado que todavía hoy se mantiene en pie, con alguno de los fundadores a los mandos.

En aquella velada actuaron los grupos de GASA, con Esclarecidos a la cabeza. Nosotros habíamos estado en su debut, creo que en un concierto matinal unos meses antes, cuando se hacían llamar Guapito de Cara y los Esclarecidos y eran mil y la madre, así que la evolución del grupo, que ya apuntaba las estilosas maneras de las que harían gala en los años posteriores, nos tenía muy impresionados. Como no disponíamos de fotos promocionales, ilustramos el artículo con la foto de una turmix vintage, que nos parecía (y nos parece) una cosa como muy moderna. El que quiera conocer la vida y obras de Esclarecidos puede pinchar aquí y culturizarse como está mandado. La imagen del artículo es clicable

Por cierto que estos días, 30 añitos más tarde, está publicando un nuevo proyecto Cristina Lliso, de nuevo junto a Suso Saiz, y como siempre con la elegancia serena de quien hace las cosas sin más presión que la de hacerlas bien. El single es esta preciosa canción.

Abril de 1982

… bueno pues ya casi nos hemos puesto al día. Hoy empezamos con los contenidos del tercer número del fanzine, Abril de 1982. La verdad es que el esfuerzo de publicar mensualmente no era moco de pavo, pero lo íbamos consiguiendo, y además con un modesto éxito de ventas.

Después de haber agotado el primer número y las dos tiradas del segundo, ya nos veíamos como una especie de New York Times de andar por casa, de modo que pisamos el acelerador y publicamos una tercera entrega. Ya lo decíamos en el editorial: “…puede que no seamos los más leídos, pero sin duda somos los más pesados de todos”  y, como puede comprobarse, la tendencia permanece inalterable tres décadas más tarde…

Como no éramos el único fanzine en circulación, y para diferenciarnos de la competencia , en Abril nos tiramos el rollo y ampliamos a 32 páginas (los números anteriores tenían 24) manteniendo el precio de 50 pesetas. Además de más trabajo de redacción suponía un problema para doblar y grapar los ocho dípticos, pero eso era lo de menos.

Felizmente venidos arriba, para la portada utilizamos un alzado de la Unidad de Habitación de Marsella de Le Corbusier,  una cosa un tanto “arty-farty” , más que nada porque era un dibujo a línea, óptimo para la fotocopiadora. El único que acusó recibo fue Sigfrido Martín Begué, todo un dandy y habitual del Rockola,  que por aquel entonces estudiaba arquitectura y que desarrolló luego una brillante carrera también como pintor.

Y como empezábamos a disfrutar de cierta credibilidad, ya conseguíamos alguna entrevista de peso, y en Abril tuvimos oportunidad de hablar con Alaska y los Pegamoides y con los Zombies, que acababan de partir las peras. También hicimos una primera colaboración con Victor Coyote como ilustrador… pero ya lo iremos viendo todo.

Y para dar un poco de cera en las noticias cortas tomamos prestada una página de Tintin en el Tibet a la que Javier Carrascal, improvisado calígrafo para la ocasión, cambió hábilmente los textos para ofrecer las últimas novedades y repartir un poco de odio africano (clica en la imagen para agrandarla).