Una entrevista exclusiva con The Cure en Ediciones Moulinsart (!!!)

El día que un tal Nacho Goberna contactó con nosotros para ofrecernos publicar la entrevista que había realizado a The Cure, en exclusiva en nuestro misérrimo fanzine, casi nos da un alipapo.

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No conocíamos de nada a Nacho, que vivía en San Sebastián, así que aquello fue una especie de regalo divino.  Nacho Goberna era parte del dúo Agrimensor K, y más tarde fue el alma de de La Dama Se Esconde, marca bajo la cual alcanzó bastante relumbrón. Evidentemente era un fan devoto de las huestes de Robert Smith, y de alguna forma se las apañó para perpetrar la entrevista, cosas que uno hace de joven. El caso es que nos permitió publicarla, y eso fue lo más gordo que nos ocurrió nunca, en términos absolutos, así que por enésima vez, muchas gracias Sr Goberna.

Aquí adjunto los jpgs para que se vea que no me estoy tirando el rollo, pero si alguien está interesado en leer la entrevista completa sin tener que encomendarse a Afflelou, puede hacerlo con mucha más facilidad en el blog de Nacho, en el que también se incluye el audio del histórico encuentro!

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Reflexiones sobre el puto perro del hortelano

No tiene mucho que ver con el fanzine en realidad, pero no me resisto a filosofar un rato sobre un fenómeno típicamente internetil que me pone de los nervios.

cartel serie B

Este verano publicábamos un post sobre un  estupendo canal de Youtube llamado Openflix.Un repositorio de películas freaks de los años cincuenta, con su metraje completo, lleno de perlas cultivadas de la época, perfectamente recopiladas, clasificadas y en un estado muy razonable. Hoy anduve brujuleando por YT y he descubierto que el canal, con todo su contenido, ha sido baneado y me aparece un letrerito con el siguiente texto:  “Se ha cancelado la cuenta de openflix porque hemos recibido varias reclamaciones por infracción de derechos de copyright de terceros relacionadas con el material publicado por el usuario.”

No tengo la más mínima duda sobre la naturaleza piratilla de Openflix, me refiero a que no tendría ningún derecho cedido sobre los materiales que subía a su canal y todo eso. También estoy 100% de acuerdo en que los titulares de derechos obtengan ingresos por la exhibición de las obras, la comunicación pública etc. Pero me repatea las gónadas la actitud de la industria audiovisual, que va por ahí destrozando lo que ella está siendo incapaz de construir. Máxime cuando es un hecho que puede monetizar esos contenidos, aunque hayan sido subidos por un tercero, gracias a los acuerdos que tienen suscritos con los diferentes servicios.

En la industria abundan los tontos de los cojones cortoplacistas con exceso de dioptrías, que a estas alturas del campeonato siguen intentando poner puertas al campo. Yo estoy de acuerdo en que se suprima un contenido “ilegítimo” si de manera simultánea ese mismo contenido se hace accesible por parte del titular de derechos justiciero. Pero hacer desaparecer material de coleccionista, así porque sí, cuando seguramente nadie en casa del derechohabiente tenía la más puta idea de la existencia de esas pelis, pues me parece una cabronada estéril.

Una de las mejores cosas de servicios como Youtube o las redes P2P es que han permitido que afloraran montañas de material que no estaba en ningún sitio, cosas abandonadas por sus legítimos dueños. En el caso de la música, que es lo nuestro, sería razonable que las compañías fueran reeditando lo mucho, muchísimo, que tienen todavía en sus estanterías, y que a medida que iban recuperando ese material, banearan lo que estaba subido por la patilla. Pero no, lo que hacen, o intentan hacer,  es tratar de eliminar las evidencias de su torpeza. Eso sí, no les pidas que reediten los discos originales, poque ni saben que existen, ni les interesan lo más mínimo, ni conservan los masters…

moon martin shots from a cold night cover

Squeezing out sparksCuando chapoteo por Potifís y similares me llama mucho la atención la cantidad de discos que, pura y llanamente, no existen. Y no estoy hablando de rarezas. El disco más emblemático de Graham Parker, Squeezing Out Sparks, está desaparecido en combate (también todos los demás, pero qué menos  que tener disponible el career album, que fue top 20 en UK y top 40 en USA, en vez de una recopilación vulgaris). De John Moon Martin, que publicó bastantes discos y escribió  hits  gordos como Bad case Of Lovin’ You o Cadillac Walk, no hay nada de nada. Y si ya bajamos un peldaño a cosas como esta del vídeo, que sonó bastante en Dinamita de Rafa Abitbol, pues claro, no queda ni rastro (yo lo tengo en vinilo afortunadamente).

Este es nuestro briconsejo de hoy: capullos de la industria, antes de eliminar un contenido alegando infracción de copyright, aseguraos de que lo vais a subir vosotros !!!

Los Elegantes en Ediciones Moulinsart

Aunque no son citados habitualmente en las quinielas de la Movida, Los Elegantes fueron un de los grupos claves en Madrid y, sin ningún género de dudas, los responsables de los directos más calientes de la época.

Ediciones Moulinsart. Número final. Los Elegantes 2.

El éxito de los Jam y otras bandas de revival mod en UK, unido al estreno de la película Quadrophenia en el 79 habían dado lugar a un cierto movimiento emulador en las calles del foro. En realidad la decisión de ser mod o rocker tenía en la mayoría de los casos más relación con el fondo de armario que con los gustos musicales. Por decirlo muy simplemente, si tenías una chupa de cremalleras podías optar por ser punk o rocker, si tenías una gabardina vieja de tu padre, que era mi caso, tenías la opción de hacerte mod. Una vez elegida tu “tribu urbana” como dicen ahora, lo que hacías era ir a todos los conciertos sin hacer muchos distingos estilísticos, al fin y al cabo se trataba de salir y pasarlo bien.

Hay que decir que las oportunidades que ofrecía el Rastro para la guardarropía mod masculina eran amplias en la década. Los ropavejeros ofrecían multitud de prendas en diversos grados de putrefacción, que con los complementos adecuados y unas chapas con símbología británica, daban el pego perfectamente: trajes de tres botones, gabardinas raidas, corbatitas estrechas, zapatos del año catapún (a estrenar en muchas ocasiones)… Para las chicas la oferta era aún más amplia ya que además de la ropa usada tenían la opción de entrar a saco en el armario materno y desempolvar trapitos yeyés estupendos. Una maravilla.

ahora, no mañana

En la redacción del fanzine nos tiraba mucho la cosa mod. Javier Carrascal practicaba un dandismo exacerbado y yo digamos que me disfrazaba los fines de semana. Todo ello bajo la mirada desaprobatoria de Enrique Sauer aka The Mexican, que había adoptado la causa siniestra con todas sus consecuencias. De nuestras correrías quedó constancia una mañana  en las cercanías de la Sala Consulado, el día que Graduate, creo recordar, tocaban en El Gran Musical. Fuimos inmortalizados entre otros pipiolos caracterizados (incluyendo a Mario de La Unión) por el gran Miguel Trillo y una de esas fotos acabó siglos después ilustrando la portada del libro ¡Ahora! no mañana, para regocijo de nuestros familiares y amigos…

El caso es que lo de ser mod dejó de ser gracioso cuando el ecosistema se equilibró con su correspondiente población rocker, una de cuyas diversiones favoritas era sacudir mamporros a los de la corbatita. Por los pelos me libré yo una noche de ser caneado en Moncloa. Cuando llamé a Javier para contárselo él estaba regresando de la casa de socorro donde le acababan de suturar la cabeza, merced al amable recuerdo en forma de cadenazo que había recibido de uno con tupé… Ahí se terminó mi singladura mod, no estaba uno por la labor de ser descalabrado a cuenta de una moda inglesa, hasta ahí podíamos llegar…

Pero a lo que íbamos: Los Elegantes. Se les etiquetó como mods y con la etiqueta se quedaron, pese a que en la práctica se trataba de un grupo de amantes de la música de los sesenta y del pop de alto voltaje. Como decíamos al principio, no son una referencia obligada cuando se rememoran aquellos años, quizás porque no tuvieron un single emblemático como les pasó por ejemplo a Los Secretos, que eran de una cuerda muy cercana por aquel entonces. Sin embargo, los que de verdad nos mecimos en aquellas turbulencias de los primeros ochenta los recordamos muy bien, sobre todo por sus memorables directos. Al fin y al cabo, es por los conciertos por lo que un grupo de rockandroll debería ser recordado, ¿no? Sonaban muy bien, una sólida base rítmica que incluía un batería inusualmente bueno para lo que había entonces, y eran creíbles, enérgicos y carismáticos. Personalmente me quedo con la primera época, cuando cantaba el Chicarrón. Éste era un extraordinario personaje, mezcla de John Belushi y señorón burgués, capaz de llevar a la audiencia al paroxismo con sus performances. Realmente no estoy seguro de que fuera un buen cantante, pero lo que tengo claro es que era una estrella. Desapareció de repente y la voz solista la asumió Emilio, uno de los dos guitarristas, que también era un gran comunicador, aunque sin el carisma de su predecesor. Y el repertorio era bueno, alternando covers en español con composiciones propias que los devotos coreaban de pe a pa. Lamentablemente sus primeros discos no capturaron la fuerza de  los directos, y cuando por fin encontraron buenos productores su estrella ya no lucía tanto. En fin, un gran grupo, buenos amigos, y un montón de  recuerdos de conciertos tempestuosos. Uno se pregunta si en esta época de rentrées traídas por los pelos, tendría sentido que estos tipos (alguno de ellos como Juanma del Olmo, en plenísima forma) se juntaran aunque sólo fuera una noche, para poner algún local patas arriba como en los buenos tiempos.

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