La alegre vida del fanzinero en los 80

Comparada con las comodidades del  blogger contemporáneo, la vida del fanzinero era bastante sacrificada. En realidad, y aunque ocultábamos púdicamente nuestros calzoncillos, no éramos tan distintos de los modernos cachorrros de internet. La redacción de contenidos, palabra fetiche hoy en día, era en realidad lo de menos: en aquella época no nos faltaba munición, y además teníamos energía teenager para dar y tomar. Otra cosa era ponerlo en bonito.

Ediciones Moulinsart se escribía a máquina, única forma posible en la época. Los que no han experimentado los placeres de la mecanografía tradicional y se han criado pegados a un ordenador, no pueden hacerse una idea de la diabólica experiencia de usuario, como se dice ahora,  cuando la cinta  descarrilaba, había que corregir con tippex, los folios se arrugaban etc. Yo escribía (y escribo) con dos dedos y , por no cambiar la cinta, suplía la falta de tinta con violentos porrazos a las teclas, con lo cual me reventaba los índices en aras de la modernidad. Cierto que tenía bastante práctica, por haber transcrito muchos apuntes, pero era una auténtica tortura. (Por cierto, la imagen es clicable si quieres leer el artículo).

Por lo que se refiere a las ilustraciones (y a algunos textos, como las entrevistas con determinados guiris), ni que decir tiene que el copyright y otras limitaciones no nos preocupaban lo más mínimo. Agarrábamos imágenes de aquí y allá en el más puro estilo baidefeis, dando prioridad a las que, por su contraste o tramado, podían ofrecer un buen resultado en la fotocopiadora. Igualito que ahora con Google Images, vaya.

Para maquetar predominaba el recorta y pega, en su versión más tradicional, esto es, tijeras y pegamento Imedio, este último fuente de fabulosos e inspiradores efluvios. A nosotros nos gustaban mucho revistas como The Face y tratábamos, en modo algo rupestre, de reproducir sus elegantes páginas. Qué infelices.

La guinda del proceso era la tirada, fotocopias (eso sí, eligiendo la mejor máquina  Xerox que encontramos) ordenadas y plegadas (aplastándolas con tomos de la enciclopedia) y grapadas a mano. Todo rigurosamente artesanal. Aún así fuimos capaces de alguna machada, como distribuir en el Carolina el número de marzo un sábado por la noche, incluyendo la crónica del concierto de Department S de la noche anterior, todo ello ante la mirada atónita del grupo, uno de tantos one hit wonders de la época.

KF

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1 comentario

  1. Por fin. alguien que se acuerda del concierto de Department S en la sala carolina… Tenía el single, Going left right!

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