Tintinofilia

Seguro que no fuimos los primeros tintinófilos, pero sí que éramos muy devotos. Nos habíamos criado leyendo una y otra vez los álbumes con lomo de tela que publicaba Editorial Juventud, y lo llevábamos ya en el ADN. La Tintinofilia, como tantas otras perversiones, va y viene. Últimamente está en alza, tras haberla tocado Spielberg con su divino dedo.

Clasificada entre las grandes escisiones de la humanidad (Mods/Rockers, Cola Cao/Nesquick, Madrid/Atleti etc.) está la que separa a  los seguidores de Tintin de los de Asterix. Nosotros tomamos partido decidido por el primero, sin dejar de admirar profundamente a los Galos de Goscinny/Uderzo, que conste en acta.

En Las Aventuras de Tintin hay respuestas para casi todo, no tanto por el propio protagonista, que es pelín repelente, como por el interminable elenco de secundarios creados por Hergé. Como le ocurre a la mayoría de seguidores de estos libros, el Capitán Haddock es nuestro personaje favorito, y de ahí viene lo de Ediciones Moulinsart. Ni que decir tiene que todo se hizo rigurosamente baidefeis… al cabo de un tiempo resultó que las Ediciones Moulinsart existen de verdad, así que cualquier día nos meterán un paquete como si fuéramos una versión nuevaolera del Gordo de Megaupload, ese supervillano digital.

Hay que decir que uno de los nombres que barajamos para el fanzine era “Rodrigo Tortilla, tú me has matado“, célebre frase del loro de La Oreja Rota que permitió descubrir al asesino de su amo, pero lo desechamos por poco comercial. En el primer número sí que usamos la viñeta en cuestión como encabezamiento de la sección de noticias cortas, para aliviar nuestras conciencias. Hay muchos momentos tintinófilos en el fanzine como podréis ver en futuras entregas.

Además de ser  fans del reportero belga, nos gustaba mucho la escuela de comic que se dio en llamar “línea clara“, que era además muy socorrida a la hora de la publicación en viles fotocopias. También utilizamos una página de Los Papalagi, el famoso libro ilustrado por Joost Swarte (clica en la ilustración para agrandarla) cuyo título nos venía al pelo para darle caña a UA, un grupo que rozó el éxito con los dedos, pero que a fuerza de complicarse la vida no llegó ni a one hit wonder, y eso que tenían un buen single, “Cantante de Opera” .

La onda siniestra

En el 82 estábamos en plena eclosión del fenómeno que hizo que la gente se vistiera de negro hasta los tobillos, palideciera y adoptara las poses vampiresadas que todavía hoy arrastran los llamados góticos.

Después de la explosión de colorido etc. etc. del punk y la new wave, después de que las chicas tomaran al asalto los armarios de sus madres en busca de coloridos aunque ajados trapos sesenteros, después de que las viejas zapaterías de la calle de La Ruda se deshicieran con asombro de sus últimos pares de zapatos de los cincuenta, que llevaban décadas acartonándose en sus almacenes… llegó la onda siniestra.

En aquellos tiempos, todo lo que en lo musical viniera de Londres se consideraba dogma de fe. Ya existían entonces los early adopters, algunos de los cuales disponían de fondos para viajar a la City, ya fuera porque trabajaban, porque traficaban o porque tenían parientes en Iberia. Estós árbitros de la elegancia marcaban tendencia en el Rockola y otros establecimientos del ramo de modo que, cuando empezaron a presentarse en los conciertos caracterizados como la monja alférez, fueron muchos los que abrazaron la causa, cambiaron el imperdible por el crucifijo y tomaron los hábitos, haciendo del negro su color corporativo.

Personalmente, no me llegó nunca a los tuétanos esta movida, soy persona vitalista y de hábitos diurnos, de modo que esta empanada mental de after punk, ocultismo nórdico y papanatismo trascendente no iba conmigo. Dicho esto, en la redacción sí había algunos devotos del género (Enrique Sauer, ¡manifiéstate!), y en consecuencia le dedicamos bastante espacio en el fanzine, se suponía que éramos cronistas de la actualidad… Sobre todo a artistas de cierta enjundia como Bauhaus, que ya tuvieron su artículo en el primer número (clica la imagen si quieres leerlo sin lupa).

Los promotores se apresuraron a contratar a las figuras punteras del movimiento, esto se hacía muy bien por aquel entonces, y particularmente recuerdo los buenos conciertos que dio Killing Joke. Una conocida aprovechó para beneficiarse al guitarrista, que era muy buen mozo y que, más allá de las poses mortuorias tan en boga en el momento, estaba dispuesto a pasar por este valle de lágrimas sufriendo lo justo. Hacía bien.

KF

Radio Futura, ¿qué ocurrió entre la moda y la estatua?

Pocos grupos de los 80 han logrado acumular el prestigio y la credibilidad de Radio Futura. Sin embargo, hubo un momento en el que el perfil público del grupo se desdibujaba… aparentemente

Después del descalabro conceptual que supuso Música Moderna, un disco (no muy bueno en realidad) que su compañía quiso mercadear para fans, y de la salida de Herminio Molero y Javier Pérez Grueso, el grupo perdió el favor de los dioses y  se quedó en tierra de nadie. Las radios que cortaban el  bacalao cool  les dieron la espalda y su compañía, Hispavox, los relegó al dique seco, incapaz de vislumbrar una salida para la banda. Recuerdo perfectamente un concierto en el Marquee con muy poquita gente, y a Gonzalo Garrido refiriéndose a ellos en su programa de Onda 2 como “un grupo en franca decadencia“. También conciertos en una Escuela de Caminos bastante desolada, y hasta en un minúsculo garito, casi putiferio en la zona de Antón Martín, regentado por Miguel Ángel Arenas, … Paradójicamente, el grupo crecía artísticamente a pasos agigantados, de tal manera que los  fieles, que en ese momento no éramos tantos,  asistíamos a un progresivo reclutamiento de seguidores cada vez más convencidos. Nosotros ya  dedicamos a Radio Futura un artículo de Extanislao “Tanito” Abellán en el primer número (clica la imagen para leer el artículo).

 En realidad, y aunque había quien era incapaz de verlo,  la progresión del grupo era imparable. El carisma de Santiago y Luis Auserón, la guitarra prodigiosa del recientemente desaparecido  Enrique Sierra y el sonido de la banda en directo (con Solrac a la batería) componían un cuadro completamente distinto al de las bandas locales que veíamos cada día en los escenarios. Y sobre todo estaba el repertorio. Ya estaban tocando Escuela de Calor, Un Africano Por la Gran Vía, Historia de Playback, Rompeolas… y hasta alguna inédita que no llegó nunca a grabarse (recuerdo un tema llamado Drácula).

A todo esto, Hispavox les rechazaba las maquetas y sólo lograron liberarse de su yugo después de la prodigiosa Estatua del Jardín Botánico, para terminar grabando aquel repertorio enorme con Ariola en La Ley del Desierto / La Ley del Mar.

No me enrollo más, en un número posterior de Moulinsart hay una entrevista con el grupo y ya retomaremos. Sólo comentar que llevo todavía en la retina la imagen de Santiago y Luis Auserón saltando al público desde el escenario de Rockola, en pleno concierto, para sacudir mamporros (con notable soltura debo decir) a alguien que estaba  a su vez metiéndole a su hermano (… creo, mis recuerdos de la época no son 100% nítidos, y no sólo por el paso del tiempo). Terminado el incidente volvieron al escenario y siguieron con el show como si tal cosa, ¡qué superestrellas!

El Gruppo Sportivo en Ediciones Moulinsart

Como por algún sitio hay que empezar, y aprovechando que mañana estará el Gruppo Sportivo tocando en Madrid, arrancamos nuestras reediciones con un artículo firmado por servidor y correspondiente al primer número del fanzine,en febrero de 1982. Las imágenes son clicables si quieres leerlo.

Siempre he sido muy fan de este combo holandés, liderado por Hans “Vandefruits” Vandenburg. Tuvieron la mala suerte de empezar su carrera con dos discos tan memorables (1o Mistakes  y Back to 78) que a partir de entonces la doctrina estableció que ya no tenían nada nuevo que ofrecer etc. etc. Fundamentalmente, lo que pasaba era que, cuando se puso de moda la cosa tenebrosa, la propuesta pop de los de La Haya se le indigestó a los gurús de guardia. Ajeno a estas profundas reflexiones, el Gruppo Sportivo siguió entregando una serie de discos muy decentes y girando hasta la fecha, conservando hasta tres miembros de la formación original.

Tocaron en Madrid bastantes veces y en directo eran muy sólidos, nada de grupo graciosete como podría haberse esperado el personal. Tienen muchas clásicas (dos de ellas versionadas por Siniestro Total: I’m a rocket /Las tetas de mi novia y Go’n’get it/Superavit), pero la favorita de muchos fans sigue siendo esta joya del minimalismo, aquí en versión más minimalista aún, grabada por el propio Vandefruits en casa y con un teléfono!

KF

Ediciones Moulinsart, 30 años después…

Por improbable que pueda parecer,  hay veces en las que poner la casa patas arriba puede reportar agradables sorpresas. En este caso no se trata desgraciadamente de joyas emparedadas por algún ancestro previsor, ni del hallazgo de ningún trasto particularmente precioso, con lo bien que nos vendría … Sin embargo, el objeto de descubrimiento tiene mucho valor para el que suscribe, y más ahora que es tan fácil divulgar información.

Moviendo cajas de libros con motivo de una reforma doméstica, he recuperado las planchas originales del fanzine Ediciones Moulinsart, que publiqué en Madrid allá por 1982 en compañía de una cuadrilla de “jovenes airados” a la mayoría de los cuales (con la excepción de Javier Carrascal al que he embarcado en esta aventurilla) he perdido la pista y que espero den señales de vida a raíz de esta inesperada resurrección. Estamos hablando del epicentro de la celebérrima Movida Madrileña, concepto cacareado hasta la extenuación y  mitificado hasta extremos insospechados.

editorial del primer número

Poder revisar ahora aquellos folios, que publicábamos con el entusiasmo de nuestra recién estrenada mayoría de edad, despierta sin duda mucha nostalgia pero también arroja luz sobre muchas de las cosas que hemos vivido luego. Qué duda cabe que aquellas fotocopias estaban plagadas de insensateces, éramos chavales y no nos preocupaba demasiado la corrección política. Emitíamos juicios de valor extremos y teníamos nuestro bestiario particular, sobre el que vertíamos vitriolo en generosas dosis. Ya entonces nos pusieron a caldo y, muy mal se nos tiene que dar, lo volverán a hacer ahora, es cosa sabida que en esto del rocanrol hay mucho moralista burriciego.  Para más inri, el que suscribe ha trabajado largos años en la misma industria disquera contra la que arremetíamos en el fanzine, y lo que es peor, en colaboración e incluso a las órdenes de algunos de los personajes más criticados desde sus páginas…. Pero así son las cosas, hay un tiempo para patear gónadas y otro para hamburguesarse como dijo una vez un amigo gabacho, pariendo sin quererlo un neologismo riquísimo en matices (y grasas saturadas). Yo, que ya disfruto desde hace un tiempo de la edad de los metales, no estoy por la labor de sentirme culpable, que me quiten lo bailao, ¿o no?.

… a lo que íbamos: vamos a reeditar digitalmente el fanzine, respetando la cronología, es decir, coincidiendo con los meses originales de publicación… sólo que treinta añitos más tarde. Una copia facsímil, ilustrada además con comentarios y anécdotas, una especie de máquina del tiempo que nos haga revivir aquel período tan caótico… y tan divertido. Y que permita a los que  no lo vivieron en primera persona meter la nariz en la trastienda de una Movida (cuánto nos tocaba los cojones la palabrita) glosada con demasiada frecuencia por gente que ni la entendió ni la vivió ni la apoyó en su momento. Iremos reeditando los artículos más relevantes y, periódicamente, cada uno de los números completos, empezando por el de febrero de 1982, anteayer como el que dice.

La empresa no es moco de pavo, a ver de dónde sacamos el tiempo y esas cosas… y hasta se podría cabrear alguien con efecto retroactivo… pero, ¿qué queréis que os diga?… es el momento de hacerlo, así que allá que vamos: Ediciones Moulinsart, 30 años después…

Kiko Fuentes